#PLANIFICAR: EL ELEFANTE EN LA SALA

02/03/2017 Wobax Media

#PLANIFICAR: EL ELEFANTE EN LA SALA

Secuencia
*entra el Director Comercial, se dirige al staff*
DC: Reunión de planificación en 5 minutos en la sala.
[el staff ahoga un grito interno]

El extracto de no es de una película de terror, es un guión que muchos miembros de las empresas (desde Directores hasta Juniors) viven en sus cabezas cuando llega el momento de planificar. No es rechazo a la planificación, es más bien amor/odio y la delgada línea que los divide.

¿Por qué amamos/odiamos planificar?

Lo amamos porque es el espacio donde proyectamos todas nuestras esperanzas y manifestamos nuestros deseos sobre los tiempos porvenir. Si previéramos un futuro oscuro, ¿qué sentido tendría todo? Miramos hacia adelante con optimismo y nos fijamos metas que serán el combustible de nuestras ambiciones en la organización y, por qué no, nuestras vidas personales.

Lo odiamos porque trabajamos sobre un universo de supuestos hipotéticos, en un mundo que parece obstinarse en plantearnos desafíos. Hay tantas variables en juego, que muchas veces termina pareciendo una reunión de futurología donde las metas se fijan con una borra de café.

¿Qué postura tiene Wobax al respecto?

Nosotros amamos planificar. Nos consideramos optimistas y trabajamos basados en métodos y objetivos pero, por sobre todo, no podríamos predicar la internacionalización de las empresas si no planificáramos. Salir al mundo es adentrarse en una tormenta: sin un compás que nos marque el norte y un mapa que nos defina el rumbo, es muy fácil perderse y diluirse en el mar de oportunidades y competidores.

Por si esta metáfora no fue clara lo ponemos de otra manera: No planificar conduce a perder dinero.

La falacia de “las condiciones dadas”.

“Voy a esperar a que el tipo de cambio sea más competitivo”, “voy a esperar a que se reactive el consumo”, “voy a esperar a los resultados de las elecciones”, “voy a ver qué pasa con las retenciones a la exportación”, “voy a esperar a que salga la Ley X”, “voy a esperar a que me aprueben un financiamiento” y muchos otros etcéteras de esperar y ver.

La cruel realidad es que no existe el momento perfecto donde estén las condiciones dadas para iniciar el proceso de internacionalización. La internacionalización está más condicionada a la toma de la decisión que al timing (que si consideramos como una variable, pero no la más importante).

¿Qué hacer al respecto?

Desde Wobax consideramos que lo mejor es siempre estar en movimiento hacia nuestros objetivos, aunque sea de a pequeños pasos. Si la estructura no está lista aún para pegar un salto cualitativo o realizar grandes inversiones para acelerar el crecimiento, lo mejor es todos los días realizar una pequeña acción: leer un informe, estudiar la cultura de otro país, capacitar a una persona, armar una base de datos, traducir un texto institucional, etc.

Como dice el proverbio chino: “un viaje de 1.000km empieza con un paso”.
Y como dice Brad Pitt:

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