#OPINION: ARGENTINA Y EL MERCOSUR, UNA MIRADA ESTRATEGICA

06/03/2017 Wobax Media

#OPINION: ARGENTINA Y EL MERCOSUR, UNA MIRADA ESTRATEGICA

Por Martin Dukart

En los últimos años, Argentina disfrutó de una bonanza económica, fundamentalmente, por la irrupción de China como actor determinante en el escenario internacional, lo que elevó, a través de la demanda, los precios de las commodities que Argentina produce (como, por ejemplo, la soja). Esto llevó a que, según estimaciones del Banco Mundial , actualmente el país alcance un PBI de 550 millones de USD con un estimado per cápita de 12.000 USD; esto sitúa a la Argentina entre una de las principales economías de América Latina.

El PBI de Argentina, según su sector de origen, está estructurado en un 11,4 % en agricultura, 30, % en industria y 58,4 % en servicios. El desafío del gobierno es el de resolver cómo generar divisas externas genuinas más allá de las materias primas para sostener y promover el crecimiento del andamiaje económico interno. En ese sentido, son necesarias una serie de medidas que combinen la ortodoxia económica con la heterodoxia para generar un crecimiento económico estable y duradero —libre de los ciclos de crisis— que sustente políticas públicas para el desarrollo social.

Desde mi punto de vista, la estrategia de desarrollo debe apoyarse en cinco sectores específicos: alimentos, energía y minería (en Argentina se los consideran juntos), industria química, metalmecánica y servicios (dentro de lo que se incluye al turismo). Para que estos sectores puedan desarrollarse según su potencial, es necesario establecer una política fiscal austera y responsable con metas de inflación que tiendan a reducir el déficit y, por ende, la necesidad de endeudamiento público. Al reducir la necesidad de financiamiento del Estado, se puede volcar ese crédito en el sector privado y dejar al gobierno la labor de trabajar en políticas sociales de desarrollo (salubridad pública, educación e I+D) y de mejora de la competitividad (infraestructura y transporte).

En el pasado, Argentina aplicó el modelo de Sustitución de Importaciones, el cual acarreó ciertas ventajas en el fomento de la industria. Sin embargo, este modelo, por lo general, presenta ciertas complejidades, a saber, no permite que el crecimiento industrial sea sostenido más allá de las particularidades económicas de un ciclo determinado. Este es el caso de muchas pymes que no logran sobrevivir a los ciclos de apertura que suelen suceder al modelo ante la imposibilidad de competir contra las importaciones, lo cual no genera estímulos para la innovación ni para la planificación.

Para lograr competir en calidad y precio a nivel mundial, es necesario que nuestro país establecezca una estrategia compartida con los países del Mercosur para generar marcas internacionales que sean aptas y reconocidas. Por ejemplo, en el sector alimenticio y automotor sería necesaria la creación de una estrategia de promoción y diseño que permitiera a los productos de estos países generar una competitividad que por sí solos no pueden. Asimismo, esta estrategia debería basarse en un modelo que contemple la apertura, en fases planificadas, con el Estado como soporte de la productividad a través de la generación de un clima económico estable y favorable y la financiación del emprendedorismo. Además, la estrategia tendría que centrarse en los sectores donde la creación de valor agregado sea plausible y establecer metas que posibiliten generar divisas externas para, de esta manera, eludir la trampa de las crisis recurrentes que no permiten desarrollar el potencial de Argentina.

Foto: Wikipedia

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