CPTTP: CUANDO UN AMIGO SE VA…

23/03/2018 Wobax Media

CPTTP: CUANDO UN AMIGO SE VA…

El 8 de marzo se firmó el Acuerdo Integral y Progresivo de la Asociación Trans-Pacífico, por sus siglas en inglés Comprehensive and Progressive Agreement for Trans Pacific Partnership (CPTTP).

El mismo día que Donald Trump anunciaba los aranceles a los productos de aluminio y acero, 11 países se daban cita en Santiago de Chile para acordar una liberación progresiva del comercio basada en la eliminación de tarifas y barreras arancelarias, principalmente en productos industriales y agrarios.

Los países firmantes del CPTTP son Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam, y representan aproximadamente el 13,5% del PBI mundial (356 billones de dólares americanos comerciados durante 2016) y un mercado de 500 millones de personas.

El lobby para firmar el acuerdo fue liderado por Japón y secundado por Australia y México, luego de la intempestiva retirada de Estados Unidos en enero de 2017 del Acuerdo Trans Pacífico (TPP), que había sido firmado sólo un año antes, el 4 de febrero de 2016 en Auckland, Nueva Zelanda.

El TPP era un eje crucial de la política exterior comercial (y también diplomática) de la administración de Barack Obama, que con la política de “Pivot a Asia” buscaba promover los vínculos comerciales, humanos y de seguridad de Estados Unidos con la región, basados en el cálculo de que la historia del siglo XXI será escrita por la región de Asia Pacífico. El TPP era una estrategia clara de Estados Unidos para contener económica y políticamente a China a través de su mayor ventaja comparativa actual: el comercio exterior.

Igualmente, el firmado CPTTP no pierde las esperanzas de contar en algún futuro con la economía más grande del mundo que, de volver al Acuerdo, le otorgaría al bloque una importancia fundamental: con Estados Unidos significaría casi el 40% del PBI global. La retirada de Washington igualmente permitió la “suspensión” de ciertas medidas impulsadas por la potencia americana, consideradas polémicas por los negociadores de ciertos países, especialmente las que concernían a las patentes de propiedad intelectual de grandes laboratorios.

En diferentes oportunidades han manifestado su vocación de participar al menos, en parte del acuerdo de libre comercio, economías como India, Corea del Sur, Taiwán, Filipinas, Laos, ​ Colombia, ​ Costa Rica, ​ Indonesia y Bangladesh​.

Vale destacar que no es la única negociación comercial regional en marcha, ya que el Acuerdo Económico Regional Integral, (Regional Comprehensive Economic Partnership – RCEP), un acuerdo de libre comercio impulsado por la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y liderado por la República Popular China, busca la eliminación de las barreras al comercio en Australia, Brunei, Camboya, Corea del Sur, China, Filipinas, India, Indonesia, Japón, Laos, Malasia, Myanmar, Nueva Zelanda, Singapur, Tailandia y Vietnam. Casualmente también significaría, en caso de llegar a la firma, casi el 40% del PBI, pero con un mercado de más de 3000 millones de personas.

Estos acuerdos o negociaciones contrastan con un mundo que pareciera dirigirse lentamente hacia una especie de guerra comercial entre Estados Unidos y China, impulsada por un duelo discursivo entre las principales economías acompañada de medidas proteccionistas concretas como la suba de los aranceles al acero y al aluminio por parte de la administración Trump, y el anuncio de Beijing de imponer aranceles sobre US$3.000 millones de importaciones estadounidenses (aunque en los últimos días de marzo se iniciaron instancias de negociación entre ambos países).

Un claro ejemplo del momento comercial actual es la XI Conferencia Ministerial de la OMC que tuvo lugar en diciembre pasado en Buenos Aires dónde la ex canciller argentina Susana Malcorra, chair del evento, cerró la conferencia con la siguiente declaración: “Hubo diferencias que han impedido avanzar en acuerdos” (1)

En un mundo que necesita profundamente de diálogo, acuerdos y coordinación se perciben gestos contradictorios y una desconfianza creciente entre los principales actores del sistema que no contribuye al establecimiento de políticas económicas coordinadas. Pese a todo, se estima que 2018 será el primer año, desde la crisis financiera, en el que la economía mundial funcionará cerca de la plena capacidad y se pronostica un crecimiento global del PBI del 3,1% (2).

Pero al mismo tiempo existen desafíos acuciantes ante la posibilidad de hostilidades comerciales que lleven a ensombrecer el panorama de una economía mundial sumamente endeudada: 232,9 billones de dólares en el tercer trimestre de 2017 o sea 318% del PBI global (3).

 

(1) https://www.lanacion.com.ar/2091078-declaracion-final-xi-conferencia-ministerial-omc

(2) http://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2018/01/09/global-economy-to-edge-up-to-3-1-percent-in-2018-but-future-potential-growth-a-concern

(3) http://www.europapress.es/economia/macroeconomia-00338/noticia-deuda-global-escala-record-193-billones-318-pib-mundial-20180105112249.html

 

Autor: Martín Dukart. Licenciado en Relaciones Internacionales y Maestrando en Estudios Asiáticos en la Universidad de Tamkng.